El
aburrimiento es un estado anímico de desgana y desmotivación. Por
lo general nos aburren las cosas que no nos “mueven”
internamente, que no nos atraen o que no nos entusiasman. Es cuando
no sentimos placer en lo que hacemos, en nuestra rutina diaria, ya
sea en lo profesional, en la conviviencia familiar, en las relaciones
personales, etc...
Para
mí el aburrimiento es el estado en el que no sentimos satisfacción
personal, entusiasmo, ganas de realizar-me.
Hay
personas que se pueden pasar la vida entera aburridas, ya crearon un
vínculo con ese estado, se entregaron a la convicción de que “no
puede ser de otra manera”, estas personas proyectan el CAMBIO como
imposible o demasiado complicado, incluso puede que les de pereza
intentar algo nuevo y ahí se quedan.
“Estoy
aburrido de decir (o de escuchar) siempre lo mismo”
“Lo
he hecho hasta aburrir”
Estas
son expresiones que denotan que el aburrimiento es la consecuencia de
un estado de continua repetición con el que no conseguimos realizar
nuestros objetivos personales, intenciones, etc.... Y es por eso que
el aburrimiento viene a ser una SEÑAL que nos avisa de que eso que
estamos haciendo, cómo lo estamos haciendo, no está funcionando.
En
el estado de aburrimiento percibimos el pasar del tiempo como un
vacío, el tiempo carece de cualidad, sabor, sonido, color..., carece
de sentido.
Kirkegaard
lo definía en El concepto de ironía: “Es una eternidad sin
contenido, una felicidad sin gusto, una profundidad superficial, un
hartazgo hambriento”.
Si
asumimos que este aburrimiento no depende del “otro”, de las
circunstancias..., si conseguimos vestirnos las ropas del coraje para
entrar en contacto con nosotros mismos escuchando nuestro propio
vacío, escuchando lo que tiene que decirnos esta señal, hacerla
hablar para que nos cuente qué es lo que está necesitando una
renovación o un cambio en nuestra vida..., que nos muestre el camino
de re-conexión con nuestros sueños, que nos encienda la chispa del
entusiasmo, que nos despierte las ganas de la realización
personal... Nos daremos cuenta de que estamos aquí para algo mucho más
interesante, algo verdaderamente importante que le da sentido a mi
existencia y no podemos perder el TIEMPO, no podemos permitirnos “
Matar el tiempo” en contar los largos minutos de una hora sin vivir
un segundo en el PRESENTE.

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